El estigma que sufren enfermos mentales y drogodependientes durante la pandemia

Residencias que acogen a estos pacientes han sido las grandes olvidadas en la emergencia sanitaria

“Las residencias de salud mental y de drogodependientes hemos sido los últimos a tener en cuenta durante la pandemia. El estigma se mantiene durante la emergencia sanitaria”. Así lo indica Joan Salló, representante de la Federación Catalana de Salud Mental, quien lamenta que este colectivo ha quedado al margen de la atención de la administración para poder cubrir las necesidades de los internos durante las primeras semanas de la crisis por el Covid-19.

“La situación ha mejorado, pero en un principio quedamos olvidados. Resulta significativo porque ya pasaba antes y ahora se ha visto claramente”, lamenta Salló, quien apunta que es la realidad que sufren estas personas, y que han tenido que afrontar también a la hora de recibir el material necesario para protegerse del virus. Desde estos centros reclaman la realización de pruebas a residentes y empleados así como mayor inversión pública para garantizar una atención adecuada.

Falta de inversión pública

Y es que como recuerdan desde la federación, la infrainversión de la Generalitat en centros de salud mental ha dificultado todavía más la lucha contra la pandemia. “Lo hemos repetido en numerosas ocasiones y ahora resulta aún más evidente: se necesita más presupuesto para poder trabajar. “De manera habitual, una sola persona se encarga de atender a 15 usuarios del centro, resulta impensable. Imagínate ahora que la atención que necesitan es mucho mayor”, apuntan.

 

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