No me llames enfermo mental

Nuestra compañera y periodista especializada en Salud Mental, Beatriz Castillo, acaba de publicar en www.social.cat un artículo de opinión titulado: "No me llames enfermo mental". El artículo trata sobre las palabras y expresiones que deberían utilizarse para referirse a las personas que conviven con trastornos mentales.

 

Cuesta mucho entender que todavía haya muchas entidades del sector de la salud mental que hablen de su colectivo, de las personas a las que atienden cada día, con las que se relacionan y comparten tiempo y experiencias, como enfermos mentales o gente discapacitada. ¿Todavía no se han dado cuenta de que de enfermos tienen poco y de discapacitados también?
 
(…) Intento imaginarme como sería ser una persona 24 horas, 365 días del año enferma y, claro, es imposible. Antes de que afectados por ningún tipo de síndrome, sea física o psíquica, somos personas. Lamentablemente, parece que desde nuestro sector no nos damos cuenta de la importancia de hablar con corrección y de cómo nuestras palabras influyen en la sociedad. ¿Por qué no hablamos de gente capacitada y afectada o que convive con un trastorno mental? Hagamos un poco de pedagogía pero empezando por nuestra casa! En la Fundación Joia, entidad en la que trabajo y conozco, somos 120 profesionales y el 50% de nuestra plantilla son personas que conviven con trastornos mentales, ¿de verdad alguien piensa que si fueran enfermos mentales o gente discapacitada podrían desarrollar su trabajo?
 
Son tan importantes las palabras y las utilizamos, muchas veces, sin pensar que provocamos el efecto etiqueta. Un efecto que es digno de nuestra generación y nuestro siglo. No sabemos vivir sin poner etiquetas a las cosas, es nuestra forma de presentarnos, pues, muy bien, pongamos etiquetas pero hagámoslo bien, no? ¿Por qué poner etiquetas negativas y que no representan la realidad cuando puedo poner etiquetas que ayudarán a entender lo que realmente queremos comunicar?

 


 13.04.26. bea noticia
Es muy triste escuchar a padres, amigos, familiares e incluso profesionales del sector, que hablan de las personas afectadas por un trastorno mental como si fueran personas vulnerables a las que se debe proteger de todo tipo de daño y que "es un enfermo mental pero lo hace muy bien ", una frase que escuché hace poco de unos padres con un hijo, ya mayorcito, con trastorno mental. Escuchando esto yo me pregunto muchas cosas: ¿Que los padres hablen así de su hijo es culpa de ellos o de las personas que trabajamos en el sector de la salud mental que muchas veces utilizamos un mal vocabulario y dejamos que este se pegue? ¿Es normal que hablen del hijo como si no estuviera delante o no escuchara la conversación?
 
Os invito, a todos aquellos que hayáis dedicado unos minutos a leer este escrito reivindicativo, que empiece conmigo esta campaña pedagógica que quiere dar a entender, primero los de casa, que nuestros usuarios no son enfermos, y así seguro que los de fuera confiarán en nosotros. En la Fundación ya lo estamos haciendo, y por eso hicimos un cambio de mirada que se resume con nuestro nuevo lema: "Nos mueven tus capacidades", a ti qué te mueve?