Es diferente, pero es mi amigo

Compartimos con vosotros el artículo que el pasado mes de agosto salió publicado en diario Ara, donde la periodista Marta Espar explicaba que convivir con un compañero que padece esquizofrenia puede enseñar muchas cosas a un adolescente

Buena parte de los adolescentes creen que las personas que sufren una depresión tienen un carácter más frágil y sensible, o que las personas con un diagnóstico de esquizofrenia se comportan de manera agresiva e imprevisible. Pero los estudios científicos dejan claro que es una percepción totalmente errónea. Tampoco saben que consumir cannabis a los 15 años cuadruplica la posibilidad de sufrir una psicosis porque el cerebro aún está en proceso de maduración. Y si tienen antecedentes familiares de enfermedad mental grave, la probabilidad es aún más alta. Al igual que los adultos, su visión de las personas con problemas de salud mental está teñida de estigmas, un cóctel explosivo de prejuicios negativos y falsos que perjudican el pronóstico de mejora y la detección precoz.

Durante los talleres del programa Espacio Joven para la Prevención y la Promoción de la Salud Mental - llevados a cabo durante todo este curso 2012-13 desde el Centro de Salud Mental Infanto- Juvenil ( CSMIJ ) de Les Corts y Sarrià- Sant Gervasi en variosnoti institutos de la ciudad de Barcelona- , se pasaron 1.500 cuestionarios a chicos y chicas de entre 12 y 18 años, antes y después de efectuar la formación sobre qué es la salud mental, qué factores de riesgo y de protección existen y qué sienten las personas con un trastorno.


Los resultados medían su conocimiento y los estereotipos imperantes en este tema, tanto antes como después, y fueron abrumadores : "El estigma hacia los trastornos mentales baja, y mucho, cuando los jóvenes conocen de primera mano qué son y cómo los viven las personas afectadas", explica Juanjo Gil, enfermero del CSMIJ y conductor y creador de los talleres junto con cuatro psicólogas. Gil asegura que los chicos expresan que este tipo de formación en salud mental los hace sentir más seguros, porque les ayuda a detectar posibles síntomas, así como entender que los trastornos mentales se dan en episodios acotados en el tiempo.

El equipo del programa Espacio Joven está preparando todo el material imprescindible para que este modelo de taller, que se aplica en otros países como Escocia e Inglaterra, donde las campañas de prevención y promoción han demostrado ser un éxito en la lucha contra el estigma y la mejora del pronóstico en salud mental, se pueda reproducir con una formación mínima en otros puntos del país.

PRIMEROS SÍNTOMAS

El 75 % de los trastornos mentales en la edad adulta se iniciaron en la adolescencia, una etapa especialmente delicada en la que la persona busca su lugar en el mundo y un trastorno mental puede provocar el aislamiento y la incomprensión. "Lo que nos aleja no es el trastorno, son tus prejuicios" es uno de los mensajes claves de la campaña de sensibilización del proyecto.

Las personas con un trastorno mental explican en primera persona qué les pasa y cómo viven este estigma. Entre sus líneas de trabajo, la parte de sensibilización comenzará a visitar este otoño escuelas, universidades, centros de salud y medios de comunicación para que sus activistas expliquen qué son los trastornos mentales y como el estigma y la discriminación afectan a sus vidas. "Yo no soy sólo un diagnóstico, también soy muchas cosas más y tengo un proyecto de vida y personal" , insiste Carlos Peñarroya , de 40 años, activista de Obertament.

A Carlos le diagnosticaron esquizofrenia paranoide a los 17 años. "Ponerse enfermo nos puede pasar a todos, pero el trastorno mental grave es uno de los diagnósticos con más sufrimiento, no sólo por sus síntomas, sino porque te miran como una persona peligrosa socialmente y que no se puede relacionar con personas sanas" , explica Peñarroya, que estuvo ingresado durante tres meses cuando tenía 17 años y estuvo entre los 19 y los 21 sin salir de casa por miedo al rechazo de su entorno.

noti2De eso hace más de 20 años, pero los jóvenes que hoy conviven con la enfermedad mental siguen sufriendo el estigma. "Cuando hablarles del proyecto muchos chicos se animaron, pero se echaron atrás cuando se les comentó que saldría su nombre y una foto", explica Marisa Rosa, trabajadora social del Servicio de Rehabilitación Comunitaria para Jóvenes de la Fundación Tres Turons.

DAR EJEMPLO

Leandro Quiroz y Juan Sanahuja, de 22 años, sí aceptaron la propuesta, y se muestran convencidos del efecto aislante que la enfermedad ha tenido sobre ellos. "Cuando explicas que estás en un proceso de recuperación de una enfermedad mental en la universidad, los mismos profesores te comentan reiteradamente que les preocupa mucho que tengas trato con niños, como si los hubiera de hacer daño... ", dice el Leandro, estudiante de educación infantil. "Mis compañeros me aceptaron más deprisa", añade este estudiante, nacido en Perú. 


Leandro tenía 16 años cuando sus padres le dijeron que iban a Cataluña "de vacaciones". Él, que se estaba preparando para las pruebas de acceso a la universidad, se sintió "engañado" y cayó en un pozo lleno de etiquetas: trastorno de personalidad inespecífico, depresión, trastorno esquizoparanoide ... " Sin diagnóstico claro, lo que sé seguro es que he sentido mucha tristeza" , afirma. Tanto él como Joan Sanahuja, que ha terminado este año el bachillerato y que sufrió una crisis psicótica por consumo de tóxicos a los 17 años, sienten que el tiempo entre los 17 y los 22 años es "como si se hubiera perdido".

 

Amigos? "Algunos me han hecho mucho daño porque me han rechazado", asegura Juan . Y aclara, a continuación: "Yo también soy consciente de haber hecho daño a los demás con mi actitud, y ahora tengo cuidado". Leandro se muestra pesimista: "Es difícil, esto de los amigos. Nos gustaría hacer, pero nos cuesta mucho mantener el vínculo, porque nos gusta mucho tenerlo todo controlado y eso no es posible".

¿Qué les gusta hacer? Estudiar y, sobre todo, el teatro: "Poder ser otra persona es genial " , dice el Leandro . Cuentan con ilusión que ellos y cuatro usuarios más de Tres Turons han estado trabajando con los actores de la obra de teatro Yo nunca, que se estrenó en el Grec , en la construcción de un personaje con problemas de salud mental. "Se rompe el estigma cuando bajas y te sitúas en su horizontalidad", afirma Marisa Rosa. Y Leandro recuerda que, haciendo prácticas en una guardería, una niña de 3 años se le acercó con dos caballos. Lloraba porque un sólo tenía una oreja... Leandro la miró a los ojos y fue uno de esos momentos en que todo se detiene alrededor. Con voz calmada, le dijo: "Pasa lo mismo que con las personas. Unas son pequeñas y otras son grandes. Unas blancas y otras negras . Pues este caballo tiene una oreja, y el otro, dos, pero son caballos ambos. Todos tenemos nuestras diferencias". La niña sonrió y se fue contenta a jugar con los caballos.